No nos engañemos, ya seamos niños o adultos, si algo nos motiva no nos importa pasar horas y horas para poder conseguirlo. En el aprendizaje de los niños ocurre algo muy similar: si el profesor es capaz de motivar al niño, la respuesta de éstos es palpable. Pero, y los padres, ¿cómo podemos motivar a nuestros hijos?

Una buena pregunta. ¿Quién puede conocer mejor a nuestros hijos que nosotros mismos? En un principio nadie, ¿verdad? Pero, ¿cuánto tiempo pasamos con ellos? Fijémonos en el día a día. Por la mañana no hay tiempo más que para desayunar e ir al cole. Después vienen, comen y se ponen con los deberes, van a la academia, extraescolares, siesta… Cuando llegan los padres por la tarde-noche, agotados después de un duro día de trabajo, preparan la cena, miran a ver si los chicos han hecho los deberes, se ponen con ellos en caso de que no los hayan hecho, etc. Por último, cenas, pijamas y a dormir. Así de lunes a viernes. Los sábados son aprovechados por los peques para jugar a los videojuegos, hacer deporte (en menor caso), o jugar con sus amigos.

Padres, ¿cuándo vemos a nuestros hijos? ¿Realmente les conocemos tan bien, o quizás les conocen mejor sus profesores, o las abuelas? Y si no les conocemos, ¿cómo vamos a saber qué les motiva? Muchos psicólogos están recomendando a los padres que se integren en las aficiones de sus hijos, de esta forma no solo se puede pasar más tiempo con ellos, si no que les comprenderemos mejor, hablaremos más con ellos y sabremos antes qué les preocupa y cómo resolverlo.

¿Habéis observado cómo cambia la actitud de los niños cuando están con nosotros y cuando están con sus amigos? Es diferente, ellos se sienten más cómodos en su ambiente, haciendo lo que les gusta y ahí es donde los padres y los profesores tenemos que llegar. Cuando un niño está motivado con algo (en este caso el juego), no es necesario decirle que se ponga con ello, al contrario, está deseando llegar a casa para hacerlo. Y podemos apreciar también cómo suben de nivel en los videojuegos, es decir, aprenden.

Y si aprenden jugando, ¿qué se puede hacer para que también aprendan sus asignaturas? Pues haciendo que para ellos sea un juego. Si la gamificación es una metodología de estudios reconocida en el mundo de la empresa, podemos asegurar que en los estudios también funciona. Por tanto, si logramos gamificar las aulas, nuestros alumnos estarán aprendiendo lo importante mientras juegan sin darse cuenta de cuánto pueden llegar a aprender. Porque un cerebro motivado está muchísimo más receptivo a recibir, procesar y almacenar la información.

En Centro de Estudios Pi, confiamos ciegamente en las nuevas metodologías de estudio. Nos gusta que los niños aprendan en un escenario propicio para ello, por eso nuestras clases son distendidas, centradas en lo importante y utilizando la tecnología y el juego cuando es necesario.

Pero que nadie se confunda, en nuestro centro de estudios no se viene a jugar, se viene a aprender y a aprobar, y aunque muchos padres piensen que el juego les puede distraer, al contrario los resultados hablan por sí solos. ¿No os gustaría probar?

Si vuestros hijos no están motivados, dejadlos en nuestras manos unos días. Después hablamos.

¡Nos vemos en clase!

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